Nueva Zelanda, naturaleza y experiencias

 

Las rocosas en Nueva ZelandaEn el hemisferio sur se encuentra uno de los países más impresionantes del mundo: Nueva Zelanda. Compuesto por varias islas, este país es una escena de increíbles paisajes naturales que invitan al visitante a estar en contacto con la esencia de nuestro planeta.

Un rincón del mundo donde crece la belleza

Cuando uno piensa en Nueva Zelanda no puede ni imaginar que hay tanta belleza escondida en sus tierras. Este conjunto de islas apartado del mundo en el suroeste del Océano Pacífico, es una de las joyas de la Polinesia. Sus condiciones de aislamiento y sus múltiples islas, hacen de este destino una delicia para los amantes de la naturaleza, que fácilmente quedarán impactados por el entorno natural de Nueva Zelanda. Desde sus costas salvajes, sus muchos parques naturales, sus costas donde llegan pingüinos, leones marinos, ballenas, etc., los alpes neozelandeses – con el pico Cook de tres mil setecientos metros de altura-, bosques poblados, playas salvajes, impresionantes lagos en ebullición, un volcán en activo y hasta un glacial.

Para ser un país cuya extensión podría equivalerse a Reino Unido, queda claro que el conjunto de islas que forman Nueva Zelanda, son un espectáculo topográfico casi virgen, que refleja la concienciación de los neozelandeses por el mantenimiento de sus recursos naturales y la preservación de la flora y fauna de sus islas.

Las dos islas principales de Nueva Zelanda: qué ver en cada una

Nueva Zelanda está compuesta por una serie de islas mayores y menores. El desarrollo del país se concentra principalmente en la isla Norte -donde se encuentra la ciudad más habitada: Auckland- y la capital del país: Wellington. Esta isla se caracteriza principalmente por la presencia de su volcán activo y por la existencia de los dos lagos más importantes del país: el lago Taupo -el más extenso y situado en una antigua caldera natural- y el lago Rotorua, habitado por nativos maoríes y considerado un géiser (una fuente termal natural intermitente surgida por la actividad volcánica)-.

La isla Sur está claramente orientada para los alpinistas y amantes de una naturaleza más boscosa por la presencia de la cordillera de los Alpes del Sur, donde poder disfrutar al sur de los fiordos y el glacial del que presume Nueva Zelanda -gracias a su proximidad con el Polo Sur- y diferentes parques naturales donde estar en contacto directo con la fauna del país. Ambas islas han sido escenario de una de las sagas de fantasía con más impacto internacional: El Señor de los Anillos, donde gracias a Peter Jackson y su equipo han quedado inmortalizados paisajes y escenarios neozelandeses.

Todo este contraste de escenarios y paisajes, de hábitats y belleza, hacen que en una extensión no superior a doscientos setenta mil metros cuadrados de superficie, Nueva Zelanda se convierta en el destino favorito para muchos viajeros. Conectadas las pequeñas islas con las dos grandes islas por ferris, es fácil desplazarse de un lado para otro para no perderse el espectáculo natural. En Nueva Zelanda las estampas parecen casi artificiales de lo naturales que pueden llegar a ser, toda una experiencia única para empaparse de la esencia más básica de la Tierra, descubriendo el placer de disfrutar del entorno sin prisas, sin ruido, sin polución, solo con la ingenuidad del viajero que se sorprende ante lo que se le presenta en el camino.

Imagen de lilufoto – Fotolia.com
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