Hay personas que son muy sensibles, otras que les cuesta trabajo expresar sus sentimientos en público y unas cuantas que son frías como el viento, como diría la canción. Pero considero que hay unas cuantas películas que sin duda les harán chiquito el corazón y les provocarán que derramen unas cuantas lágrimas. Mi novia es una de las que les cuesta trabajo llorar frente a los demás, así que le propuse un maratón romántico pero con filmes que, para mí, son lacrimógeno puro. Así que preparé la sala con luz romántica en color rosa, la cual se difuminaba por las celosías que tiene mi madre como decoración y le piqué al play.

La primera que vimos fue ‘Milagros inesperados’. La historia trata de un grupo de policías que se encuentran en el pabellón de la muerte y donde conocen a un preso con un don especial, que fue sentenciado a la silla eléctrica acusado de un crimen atroz que él no cometió. Es una gran película, pero en la escena donde John Coffey se sienta para ser ejecutado es imposible no llorar, incluso una antes cuando lo llevan a ver su primera película al cine, son dignas para dedicarles unas cuantas de cocodrilo. Como lo imaginé, mi novia evitó el llanto entre suspiro y suspiro. Ni una gota salió de sus lagrimales, se aguantó como ñas más grandes. Así que era hora de poner el Plan B.

La siguiente en mi lista era una que no podía fallar: Hachiko o Siempre a tu lado. La historia de un perro que decide esperar a su dueño en la parada de la estación del tren como todos los días, a pesar de que éste ya murió. Desde los primeros minutos de la película yo ya estaba inundado en mis lágrimas, mientras mi novia utilizaba todas las fuerzas de su ser para evitar que yo la viera llorar. Escondía su cabeza en mi pecho, se volteaba en un ángulo para que no le pudiera ver sus ojos, y sorbía mocos argumentando que se le había tapado la nariz. Sabía que no pudo contenerse, pero no podía regodearme con mi victoria hasta que no lo aceptara ella o tuviera la prueba fehaciente de que había sucedido. Terminó la película, yo había llorado como Magdalena, y mi novia sólo dijo: “Suerte para la próxima”.

Me rendí, le dije que la última película la eligiera ella y puso Toy Story 3. No se me hizo mala elección, ya la había visto pero es una que disfruta cada ocasión que la veo. La puso y mientras estábamos abrazados, riendo y reviviendo nuestra infancia llegó una de las escenas que recuerdo a muchos les apretujó el corazón, cuando están a punto de morir los muñecos. No sé si fue por la acumulación de sentimiento o porque en verdad esa escena le llega en lo más profundo de su ser, pero me dijo “tú ganas” y se soltó a llorar. Como todo un caballero quise restregarle mi victoria en su cara, pero lo que hice fue llorar junto a ella, abrazados. La cosa más romántica jamás antes vista en mi casa.