Hace una semana fue el puente del 16 de septiembre cuando México celebra su independencia del colonialismo español así como su nacimiento como nación, algo que hasta el día de hoy todos los mexicanos seguimos recordando y celebrando como se debe. En este día,  la república se viste de colores y los fuegos artificiales alfombran los cielos nocturnos de todo el país como un papel tapiz fosforescente en la inmensidad del firmamento acompañado por su rugido de pólvora que consiente o inconscientemente nos recuerda al sonoro ruido de las balas que trajeron libertad y gloria.

Tan festivo es este día, que siempre hay un puente para conmemorarlo, donde los trabajos y muchos de los comercios cierran por un día mas para celebrar los días patrios nacionales. Este día también es acompañado por mucho tequila; mucha cerveza; comida mexicana típica y una gran cantidad de mariachis quienes cantan a pulmón esa noche a lo largo y ancho de nuestro país. Por estas razones y por lo que significan en teoría debería de ser día feliz ya que esta es una celebración dedicada a todos los mexicanos de todas las clases sociales y sin excepción.

Por lo general, nosotros vamos a celebrar el grito a alguno de los muchos hoteles en Acapulco que dan un gran espectáculo y celebraciones de todo tipo para conmemorar el cumpleaños de México. Cuando hacemos esto, por lo general lo hacemos con otra pareja de nuestros amigos o inclusive con más parejas lo que lo hace algo sumamente agradable como divertido. Sin embargo, no todas las personas saben divertirse, e incluso hay quienes  parecen querer arruinar todo tipo de diversión cuando esta sale de la caja, algo que por supuesto es bastante incomodo cuando lo que se quiere es relajarse y dejarse ir.

Una de estas personas es la esposa de uno de mis mejores amigos quienes por lo general no vienen con nosotros en esa fecha en particular debido a que ella se queja mucho del “comportamiento barbárico” de los amigos de su esposo, quienes en realidad lo único que hacemos es tomar nuestros tragos y reinos mucho, algo que es sumamente saludable para personas quienes viven bajo tanta presión y con tan poco tiempo como lo soy yo y la mayoría de nuestros amigos. Para nuestra desdicha la mujer de mi amigo vino con nosotros esta vez.

Yo no tengo ningún problema con las personas quienes expresan sus opiniones libremente y sin pretensiones, de hecho es algo que aprecio mucho en las personas, sin embargo siempre y cuando estas apelaciones tengan fundamentos solidos y no sean simplemente resultado de la inconformidad que la persona tenga consigo misma. Esto lo digo debido a que la mayoría de las personas conflictivas quienes buscan discordia constantemente hacen esto simplemente debido a que están en total y absoluta discordia con ellos mismos, algo que me cuesta mucho trabajo digerir cuando lo veo. Afortunadamente, esta vez pude contenerme e ignorar completamente el sin fin de quejas y estragos de la esposa de mi amigo.