Si bien cada cuerpo es diferente y no todos actúan de la misma forma, existen algunos errores que cometemos antes de dormir y que nos provocan insomnio. Hace una par de días fui a unos laboratorios médicos para realizarme unos exámenes sanguíneos y ahí uno de los doctores me comentó algunos de los factores que estarían propiciando mi falta de sueño. Muchos de los que me dijo son actividades que hacemos la mayoría de los seres humanos y que vemos como muy normales. A continuación se los voy a decir y espero los tomen en cuenta si es que ustedes padecen de insomnio como yo.

Ver cualquier aparato electrónico por las noches puede quitarnos el sueño. Mucha gente, y me incluyo, tenemos el hábito de ver el celular, la tablet o encender la televisión para ‘arrullarnos’, pero esto puede ser contraproducente, ya que nuestro cerebro necesita estar relajado para poder conciliar el sueño de forma rápida. Lo que hace la luz de estos dispositivos es que alteran nuestros censores y provocan que el sueño se difumine, al grado de no poder hacerlo hasta después de varias horas. Lo recomendable es apagar todo y dejar que nuestro cuerpo y mente se relajen, quizá lo que podrías hacer es sólo escuchar música relajante, sin letra, o sonidos de la naturaleza.

Es muy importante tener horarios fijos para dormir. Al establecer una hora exacta para irte a la cama y comenzar el proceso de descanso es de suma importancia, ya que si lo estás cambiando constantemente esto provocará alteraciones en tu cerebro. Si generalmente te duermes a la media noche y un día intentes hacerlo dos horas antes, posiblemente tu cerebro tarde en captar tu deseo de dormir antes, por lo que te costará trabajo conciliar el sueño. Otro error respecto al tiempo de dormir es cuando intentamos recuperar las horas de sueño. Si el fin de semana te desvelaste y piensas que durmiendo todo el domingo vas a estar mejor, no es cierto, pues esto altera tu reloj interno y puede provocar insomnio para la próxima noche, así que aunque estés desvelado, despiértate a la misma hora y con el paso de los días podrás irte recuperando.

Los alimentos juegan un papel importante a la hora de dormir, pues hay algunos que por sus ingredientes nos dan energía y nos impiden que lleguemos a los brazos de Morfeo. Por ejemplo, el café o los refrescos son bebidas con mucha cafeína y azúcar, por lo que nos son muy recomendables tomar antes de irte a la cama. Mucho menos las bebidas energéticas. También comer justo antes de irte a la cama podría provocarte insomnio, esto es debido a que el cuerpo está satisfecho y deba reponerse antes de conciliar el sueño, esto también podría provocarte sobrepeso.

Por último, dormir con las luces encendidas. Ya sea encender el foco del baño, del pasillo o de nuestro mismo cuarto, incluso una lámpara, puede afectar nuestro sueño. Hay personas que lo hacen por costumbre, quizá desde niños lo hacían para evitar tener miedo, y se quedaron con esa idea de seguirlo haciendo, y otras porque no pueden estar completamente a oscuras por diversos factores, así que lo mejor es ir eliminando esta práctica para mejorar nuestra calidad y cantidad de sueño.