La Crema

La semana pasada unos laboratorios de referencia en México para rejuvenecer la piel de modo veloz en altos grados. Este medicamento viene en una presentación de cremas que deben ser aplicadas dos veces por día al inicio de la mañana y antes de ir a dormir. Estas cremas han traído resultados  increíbles ya que han podido rejuvenecer a sus consumidores a veces hasta 7 años en apariencia, con un tratamiento de tan solo tres meses.  Esto es algo que llego en un tiempo donde era obvio que obtendría millares de criticas puesto que vivimos en un tiempo donde la estética y la belleza han sufrido cambios tremendos.

Estos cambios tremendos en el sentido estético, donde la belleza está intentado ser transformada por completo en las grandes industrias de la moda, es producto de cambios y rebeliones culturales, también promulgados  por las grandes elites,  como lo es por ejemplo la enorme ola de feminismo. Este feminismo tremendo ha intentado cambiar la imagen delicada y femenina de la mujer para remplazarla por una especie de hombre afeminado con tintes de robot diseñado para convertirse en enemigo de lo bello y servir también como esclavas de la industria.

Estos individuos, trastornados de adentro hacia fuera, tienden a ser personas con una artificial inclinación para con la critica incesable de todo lo que es ajeno a su robótica naturaleza, es decir,  lo que representaba la  belleza femenina que había hecho de la mujer  lo mas hermoso en la creación.  Creyéndose entonces criticas de arte natas por su subcultura creen también que son entonces criticas de la sociedad. Robóticas y artificiales como son estos individuos, ellas creen en todo lo natural, incluyendo en la persecución de los placeres de todo tipo y satisfacer absolutamente todos sus apetitos.

Estos placeres por su puesto incluye por supuesto incluyen la gula desenfrenada por lo que una gran mayoría de estas personas padecen de una severa obesidad, algo que se nota aun mas cuando se cortan el pelo tan corto como lo hacen y lo pintan de color arcoíris, pareciendo más una piñata enojada que seres humanos. Naturalmente estas personas están en contra del esfuerzo femenino para parecer una figura y aspecto hermoso, algo que es verdaderamente lamentable, especialmente para los hombres que aman la belleza femenina y aprecian el esfuerzo de la mujer para tener una gran apariencia.

El problema no fuera tan grave si es que esta actitud se quedara dentro de aquellos grupos, sin embargo esta actitud se ha contagiado en distintos grados a todos los sectores de la sociedad por lo que grandes y eufóricas reclamaciones aparecieron en los periódicos y en blogs en contra de esta solución cuyo único objeto es el hacer sentir a las mujeres mas hermosas y retomar la flor de su juventud. Esto costo una perdida de clientela  aunque siguió siendo una gran venta y todo un éxito, aunque por supuesto los consumidores lo hacen en secreto.

Mi cabello hizo ‘crush’ por la presión

Jamás imaginé que la frustración y la presión que sentía al estar cerca del chico que me gusta me provocaran caída del cabello, esto aumentaba mi estado de desesperación y los cabellos caían y caían, ya no sabía qué hacer. Había ocasiones en las que me sentía avergonzada porque no era un tema por el que debería sufrir efectos adversos. Hay personas que no tienen trabajo, que padecen alguna enfermedad o tienen  presiones económicas y están más tranquilos que yo cuando veo a este hombre. Lo sé, patética.

Todo empezó cuando cursaba mi último año de la universidad y en una de las clases donde integraban a alumnos de diversas carreras lo conocí. Yo estudiaba turismo y él finanzas, no era el clásico niño que me gustaba, pues tenía un cuerpo muy delgado, era alto, inteligente y con una voz muy grave. Cuando generalmente mis gustos van más por los músculos o un poco más robustos, pero este chico no apantallaba, no tenía nada en especial, aun así me sentía muy nerviosa cuando por casualidad me sentaba junto a él, cuando lo escuchaba hablar o cuando participaba en clase. No lograba identificar el por qué. Intentaba captar su atención en cada clase para que platicara conmigo, pues las palabras no lograban salir de mi boca y confiaba en que sí el iniciaba la conversación, todo podría fluir mejor. Pero nunca se atrevió, es como si estando en la escuela sólo le importara las clases y nada más.

Que mis técnicas fallaran, que no pudiera hablarle y que me pusiera nerviosa me estaba provocando que me sintiera presionada, aturdida. Una mañana mientras me cepillaba el cabello vi como grandes trozos de cabello se quedaban y eso me asustó demasiado. Corrí con mi mamá y le conté lo que estaba pasando. Me hizo preguntas sobre mi estado de salud, si me sentía mal, si tenía náuseas o si algo en la universidad me estaba molestando. No me atreví a contarle del chico pues era algo que no iba conmigo, que no era nada común. Así que mentí diciendo que quizá era por los exámenes y los trabajos extracurriculares, pero yo tenía todo en orden y mis calificaciones estaban bien, nada espectacular pero pasaba con más de siete. Lo único que estresaba a mi mente era aquel chico extraño que me aceleraba el corazón y me enmudecía. Por dentro gritaba lo que quería decirle, pero mis labios jamás se abrían.

El curso terminó y yo jamás le hablé, el tampoco conmigo. Incluso ni mis amigas supieron de esto, es como si el destino quisiera que nunca se encontraran nuestras vidas. Abandoné la universidad y el tiempo hizo lo suyo, las ansias se calmaron y ya no se me caía el cabello. Cuatro años después, como reportera en una revista de espectáculos me tocó entrevistar al vocalista de una nueva banda que estaba siendo todo un éxito en internet. No lo reconocí en fotos, pero al verlo sentado frente a mí en la cafetería donde iba a ser la entreviste supe que era el mismo chico que me había dejado sin habla. Y el silencio volvió…